Diseño del paisaje

El paisaje es lo que las personas consideran como tal. Por lo que su valoración está nutrida por cuestiones culturales y sociales. Los sentimientos o emociones que puede provocar un paisaje hay que valorarlos también por lo que ese paisaje contiene. El paisaje es algo vivo, con contenidos sociales, económicos, culturales, ambientales., ya que no es solo una postal. Es la visibilidad de un territorio, con todo lo que ese territorio contiene.
Ese paisaje puede ser un jardín privado, la placita del barrio, un gran parque nacional o la vista urbana desde un balcón en altura. Ninguno es menos importante, porque la suma de pequeños paisajes hace al paisaje total. Por supuesto los paisajes naturales tienen una alta valoración positiva, especialmente para los habitantes de las ciudades, pero ciertos paisajes naturales no tienen esa mirada positiva. Los ojos del turista no son los mismos que los ojos de los habitantes del sitio. Por ejemplo, no es lo mismo para la mayor parte de la gente, la mirada de la Patagonia si es hacia los bosques cordilleranos o si es hacia la planicie de la meseta.
Por ello el paisaje no es una cuestión meramente estética o decorativa. La manera de intervenir en él para preservarlo, modificarlo, remediarlo o inventarlo, debe ser sumamente responsable y de modo holístico. La pérdida de la calidad ambiental del planeta, que nos está llevando a la destrucción del mismo tal como lo conocíamos, está también expresada en la destrucción de paisajes. Actuar responsablemente sobre el paisaje está ligado indisolublemente al ambiente y al cuidado del hábitat, priorizando a las personas, pero en armonía con la naturaleza.